sábado, 13 de enero de 2007

Un círculo perfecto que no es de Miguel Ángel.

Cuentan la historia que el grandísimo Miguel Ángel realizó una hazaña increíble. En 1508, el Papa Julio II estaba buscando un artista que pintara el techo de la Capilla Sixtina, y como era muy conocido por su época, el Papa le pidió a Miguel Angel que demostrara de alguna forma su talento.
No se le ocurrió otra cosa al artista que dibujarle un circulo perfecto realizado a mano. El Papa se quedó tan asombrado que, obviamente, dejó que Miguel Angel pintara la Capilla, de la que como todos sabemos, hizo unos frescos impresionantes.
El arte de realizar un círculo perfecto a mano alzada, sin ningún tipo de instrumentos o compás, es un don que muy poca gente tiene, pero no por ello deja de existir una competición mundial, de la que es ganador Alexander Overwijk, que puede dibujar un círculo de 1 metro de diámetro a mano alzada en menos de un segundo.
Aquí podemos ver el vídeo, la verdad es que le sale perfecto, lástima que luego no comprobara un alumno con un compás la "perfección" de dicho círculo, pero creo que le damos por válido el círculo.
¿Os atrevéis a mejorarlo?

3 comentarios:

Sergio dijo...

¡Un vídeo muy chulo!. El tipo utiliza el codo como centro, y su cubito y "radio", como "radio" de la circunferencia. ¡que flexibilidad!

La anécdota es muy apropiada, pero según recuerdo, la atribuye Vasari (un historiador de la época) a Giotto cuando el Papa Bonifacio VIII le pidió muestras de su Arte. (ver Wiki).
Por otra parte, hay un motivo bastante simpático para no imaginar a Miguel Ángel tratando de convencer al Papa para que le diera el curro. Más bien, ante esa tesitura, podría habérsele pasado por la mente realizar un churro a posta. Me explico:
Miguel Ángel se sentía sobre todo escultor y por esa fecha estaba realizando lo que pensaba que sería su obra máxima: un conjunto monumental para el mausoleo de Julio II. Tenía problemas de financiación y los trabajos siempre se retrasaban. Algunos artistas le tenían pelusa, sobre todo Bramante (arquitecto del Papa), que propuso a M.A. para que pintara la Bóveda, y así chincharle durante 2 años el mausoleo. M.A cogió un cabreo del copón y huyó a Florencia, pero el Papa mandó a su guardia para que lo trajeran bajo pena de excomunión.
Así es como M.A. terminó pintando la Capilla. Empezó por desmontar los andamios que le había dejado Bramante (mal diseñados: no dejaban pasar la luz, muy incomodos -que hombre más malo-), tuvo que aprender como se pintaba al fresco (él no era pintor), y lo peor de todo: tuvo que ver como julio II se obsesionaba con San Pedro (La basílica) y abandonaba su querido mausoleo. El Papa se hacía viejo y como M.A. tardaba mucho en terminarlo, en ocasiones se iba a ver como lo llevaba y le echaba una broncas "que pa qué". Parece ser que le decía cosas como estas:
julio II-¡¡¡M.A.!!! ¿para cuando? (a grito "pelao")
M.A.- Para cuando pueda...!!!

Es posible que mientras pintaba, pensase... : mirad, enemigos míos, queríais mi fracaso, pero ahí tenéis lo que soy capaz de hacer como pintor... así que imaginad lo que le habéis robado al escultor.

M.A. nunca terminaría el mausoleo, del que solo tenemos El Moisés y los Esclavos.
Después con Clemente VIII, tras su éxito en la Bóveda pintaría el Altar con el Juicio Final.

Julio dijo...

Nunca te acostarás sin saber una cosita más.
Sergio, sigue por esta línea que nos tienes alucinados.

Gloria Quiñones dijo...

Con este tipo de comentarios tan gráficos aprendemos todos. Lástima que no sean muchos ( o ninguno) los alumnos que visitan estas páginas. Gracias Sergio.