viernes, 5 de octubre de 2007

¿Cuál es nuestro delito?

Hace ya muchos años que terminé COU (junio del 90). 10 años después ingresé en el cuerpo de funcionarios con la categoría de Profesor de Enseñanza Secundaria.
¿Qué ocurrió por medio? 8 años en la Universidad con dos titulaciones alcanzadas y 2 años más estudiando oposiciones. No habían regalos, era cuestión de horas y tesón.
Allá en los 80, cuando estaba en el instituto, me vino la vocación: quería ser profesor de Educación Física. No solo me gustaba lo que hacía en el centro sino que pensaba que se podía hacer mejor (y eso intento). Entonces no sabía ni las horas que trabajaba mi profesor (José Mª Alonso, al que le guardo un gran recuerdo), ni lo que ganaba, ni falta que me hacía.
Pero a lo largo de esos 10 años que antes contaba sí que me fui interesando. Y tanto que me interesaba, es mi profesión.
Pero a partir de mi ingreso en el cuerpo veo una tendencia que pienso que a la larga será contraproducente. Primero fue acabar las clases el 22 de junio, empezarlas el 22 de septiembre. Luego había que empezar el 15 de septiembre. Control de firmas (¡no nos vayamos a escaquear!). Y ahora con que si le robamos 15 minutos a la administración.
Lo dicho, al final tendremos que picar a la entrada y a la salida (de 8 a 15 horas) todo es cuestión de tiempo.
Y la "administración" (que quede claro a quién me quejo) se dará cuenta que han cometido un error. Un profesor no puede ser considerado un funcionario que en función del cumplimiento de horarios se le pueda medir el rendimiento. Al final conseguirán que ASÍ lo hagamos y entonces ... ya veremos.
Me parece ilógica esta actitud por parte de los dirigentes administrativos. Creo que la medición del rendimiento laboral del profesorado se hace de otra forma.
¿No es cierto que la Consejería de Educación está sacando una inmensa cantidad de planes para la mejora del sistema educativo? y ¿no es igualmente cierto que la respuesta del profesorado ante tal cantidad de planes no es otra que el acogimiento con agrado de la mayoría de ellos? Nuestro centro es Bilingüe, TIC, Escuela Espacio de Paz, Ecoescuela,... ¿Cómo se llevan a cabo esos planes en un centro?
Alguien de la administración debería darse cuenta de las horas que esto implica (no necesariamente en el centro, quizás las menos) y pensar que si burocratizan de esta forma al profesorado quizás "maten" su "gallina de los huevos de oro" que mantienen todo el sistema educativo que no somos otros que los que estamos día a día al pie del cañón.
Es por esto que estoy en contra de los cambios en mi horario con el curso comenzado, del control de firma, de la imposición de reuniones inútiles por decreto,... de tantas barbaridades que en los pocos años que llevo ejerciendo esta profesión están cometiendo contra nuestro colectivo.
¿CUÁL ES NUESTRO DELITO?

8 comentarios:

Afectado dijo...

¿Existe autonomía en los centros o es pura propaganda? ...Ver Informe

Afectado dijo...

¿Existe la Autonomía de Centros o es una propaganda más? ...Ver Teoría ... parece que la Práctica nos dice otra cosa.

afectada dijo... dijo...

Queridos compañeros/as, mientras sigamos quejándonos en actas de ETCP y bitácoras de centros educativos, los que ostentan cargos de responsabilidad, seguirán tan tranquilos en sus despaños de las Direcciones Generales de la Consejería de Educación.
Nuestras quejas siempre quedarán en los corrillos de las salas de profesores si nunca nos planteamos elevar nuestras quejas a instancias superiores o bien movilizarnos de algún modo.

Rosemary dijo...

Ojalá los sindicatos tengan razón y puedan hacer presión para conseguir los seis módulos de 55 minutos.Por un lado hablan de horas a la semana y por otro de horas al año, ¿cuál es la que prevale? ¿lo decide quién? ¿los directores y directoras de los centros que tienen "autonomía" o los inspectores que desde primeros de septiembre mandaron comunicados en los que decían que las horas semanales lectivas de atención directa al alumnado deben ser de 30 horas? Como siempre una cosa es la teoría y otra la práctica. Por ahora tendremos que aguantarnos con el cambio horario hasta que se resuelva de alguna forma, bien a través de los sindicatos o a través de nosotros mismos. Es una cuestión de corporativismo.

Rosemary dijo...

Hay que dejar claro una cosa, nuestro horario no ha aumentado en 15 minutos cada día, es el horario del alumnado.
Me explico, nosotros seguiremos teniendo el mismo horario lectivo semanal: 25 horas de obligada permanencia, de las cuales 18 son lectivas. Siempre se ha estado hablando de horas (60 minutos).Lo que ocurría es que en nuestros horarios aparecían tres módulos de 55 como si fueran de 60.
Sólo hay que colocar los 3 módulos de 55 minutos y en todos los horarios del profesorado les van a faltar 15 minutos que tienen que completar.
Ni el poderoso Séneca ni los inspectores se han dado cuenta de ésto (hasta ahora ... claro) y por ello nosotros lo hemos aceptado como normal.
Con esto podemos pensar que todo el profesorado que tuvo clase a partir del recreo (55 minutos)ha cobrado lo mismo que aquél profesorado que la tuvo antes (60 minutos)y éso tampoco es justo. Bueno no sé si he liado más las cosas pero creo que los sindicatos se equivocan, todos los años hemos tenido el mismo horario semanal sólo que no lo hemos llevado a la práctica.

inspector dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
José María Pérez Guerrero dijo...

recuerdo que hace diez años la sensación que tenia como profesor era la de que tenía tiempo para detenerme a pensar. Pensar qué quería hacer como profesor, alternar con otros profesores, dedicarle tiempo a la organización del aula, etc.

De un tiempo a esta parte la administración ha implantado el control de tiempos. Nadie se va a escaquear. Cuando yo creo que el escaqueo es mucho mayor en otros colectivos -medicina, agentes, bedeles por ejemplo-. Eso ha generado un movimiento contrario. El profesor que se siente controlado, obligado a un horario inutil dedica menos tiempo a la excelencia, menos tiempo vocacional y desaparece cuando toca la sirena, no está para gaitas, se ha perdido la frescura que hacía esta profesión interesante.

Rosemary dijo...

Estimado compañero, creo que aún sigues teniendo el mismo tiempo, siempre han sido 25 horas de "obligada permanencia" en el centro, nuestro verdadero lugar de trabajo.
No veo que haya un cambio en las horas de dedicación a nuestra profesión.
Nunca me he sentido ni me siento controlada porque siempre he hecho lo que he creido correcto y nada va a cambiar mi forma de actuar, no tengo nada de qué arrepentirme y siempre he tenido y tengo tiempo para relacionarme con mis compañeros (organizando comidas, cumpleaños, amigos invisibles, homenajes, etc.), siempre he puesto y pongo mucha ilusión en las cosas que organizo,he impartido clases de diversificación, he organizado excursiones con el alumnado, proyectos de centro y siempre me ha gustado hacer cosas diferentes, lo que se dice ahora innovar.
Con "control" (poco efectivo y ficticio) o sin él nunca me conformaré con sólo dar las clases, esperar que suene el timbre e irme a mi casa.
Como bien dices, el escaqueo no sólo ocurre en nuestra profesión, por ello es lamentable y así de mal funciona todo.
Nunca he considerado mi horario inútil, creo que es un desprecio hacia el magnífico trabajo que la mayoria del personal de la Comunidad Educativa realiza.
La frescura de esta profesión no está en esas horas dedicadas a la enseñanza sino en la calidad de las mismas.
Pienso que nuestra profesión es muy importante e interesante porque, junto a los padres, estamos educando a los chicos y chicas del futuro que algún día ocuparán nuestro lugar.